el infinito y sus derivaciones.
las palabras y sus posibilidades.
el arte y su proceso de extroyección.
nada de lo que sucede es real. todo discurre en tu imaginación.
no leamos al solipsismo desde el lado del criterio nulo.
echemos a andar la maquinaria y por un instante pensemos en todas esas
cosas que hemos aprendido y aprehendido a lo largo de nuestras vidas.
cualquier cosa... español uno de la secundaria, el mismísimo tío gamboín,
las tablas del uno al diez, las teorías económicas, la gastronomía del lugar
en el que nacimos, el gesto de tu madre cuando realmente la cagabas,
el pensamiento colectivo, la bandera de méxico, los niños héroes.
cualquier tipo de información, util e inútil, ayuda a tener una concepción,
delimitar un contexto, comprender el universo y al fin, desenmarañar
el proceso cosmogónico que nos echa a andar, el que define nuestras posturas
y el que al mismo tiempo elige el camino en el que queremos andar.
es imposible hacer un resumen de las imágenes que se nos provocan
cuando ciertas palabras son mencionadas. los referentes en cualquiera de sus
niveles son infinitos; cada quien es el poeta de su propia vida.
pensemos en un número, en todas sus combinaciones,
sustracciones, factorizaciones, etc., las posibilidades son infinitas;
los números esencialmente lo son. se piensa que las palabras son números,
por lo tanto estas deben ser infinitas a su vez. la palabra y su forma escrita,
forman parte de las piedras angulares de cualquier civilización humana.
el respeto que le debemos es inconmesurable.
bienaventurado aquel que posea las palabras precisas en el momento adecuado,
pues de él será el reino de los hombres.
imposible, es dejar de lado la actividad pensante del hombre. la imaginación
es inalienable y un sospechoso compañero del ocio. el género humano,
desde su uso de razón científico y lúdico se ha convertido en una máquina incesante de pensar.
es así como la actividad poética -que no obedece únicamente a la literatura-, reclama su esencia.
las manifestaciones y vertientes de la misma, llevan al individuo a perfeccionar
una técnica que le permita comunicar su interior en una forma exterior.
debemos recordar aquí que el arte es un proceso de extroyección y no de exorcisación.
así pues, como el inmortal de borges, debemos entregarnos al placer
del pensamiento, aceitar los engranes creativos, entender nuestro
epicentro lúdico y dejarlo salir cualquiera que sea la canalización encontrada.
encontrada la precisión de la palabra como imagen certera y posibilidad inabarcable,
dejemos entonces que todo aquello que se forme en nuestro ser
como parte de un reflejo cotidiano, encuentre así, la mejor manera
de exponer lo mejor o lo peor de cada quien.